
Frio, hace mucho frio desde que te has ido, los últimos soplos de la brisa de tu aroma ya hace rato que han expirado, pero yo sigo aquí, sentado en este viejo sofá, intentando recordar porque te has ido, intentando soñar que no te has marchado. El vacio del silencio reina en la estancia que antes llenabas con tus risas. El gris se ha apoderado de mi vida ahora que tu rubia cabellera, y sus dorados destellos, se han marchado.
Y cuándo te veo no puedo creer que estás ahi frente a mi, mirámdome. Y alargo la mano y te toco y no puedo creer que estés ahí frente a mi, y yo tocándote. Y cuando me doy cuenta de que no estoy soñando me acerco más, y te abrazo y me abrazas, cuándo lo hago, no te das cuenta pero te huelo, tu olor me encanta, aunque cuándo te lo digo te rias y me digas que es mentira, y me gusta que me lo digas y te rias, porque en cuanto el primer atisbo de una sonrisa tuya se cruza por tu bello rostro me iluminas y me das mil razones para seguir queriéndote y me das mil razones para seguir viviendo.
Pero cuando no estás sufro, sufro porque no sé si volverás algun dia, sufro porque te quiero y sufro porque aunque a veces te tengo se que no estás conmigo. Y me duele pensar que aunque te tenga no te tengo, me duele tanto que muero, y muero porque no te tengo.

