Mientras trabajo, muchas veces, más incluso que muchas, levanto la cabeza y fijo mi mirada en los ojos de algún extraño, luego, dependiendo de la reacción del individuo en cuestión aparto la mirada de la suya.Miradas de odio, miradas de pena, miradas melancólicas, miradas amargas, miradas felices, miradas amistosas, miradas con gracia, y por último miradas especiales, hay muy pocas veces que después de la primera mirada vuelvo a mirar, y menos veces aún que después de mirar la segunda vez siga y siga tentando a la suerte.
Bueno después de esta pequeña y rara introducción que es incluso ininteligible para mi seguiré con lo que quería contaros, hace varios días, algunas semanas que me visita una clienta que posee una de las últimas miradas, no se como lo hace pero sus ojos me tienen cautivado, no es que espere que con una mirada todos los astros se alineen para que nos encontremos fortuitamente fuera del trabajo y mantengamos una conversación porque de ella no se ni su nombre, solo que tiene una mirada penetrante, una sonrisa cálida y una voz dulce.
Hoy me he colgado un poco a la hora de actualizar el blog, puesto que he tenido un día largo, largo y cansado. Mañana os prometo algo interesante, escribiré un artículo sobre la traición y a partir del domingo un monográfico sobre los 7 pecados capitales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario