Caminante no hay camino...

Abro los ojos, el día ya ha amanecido, bostezo y estiro los brazos, me desato de las sábanas, que como en un abrazo hemos pasado la noche. De un salto bajo de la cama, siempre con el pie derecho por delante. Me miro en el espejo, aún soy el mismo, sigo aquí, nada ha cambiado. Recojo mis cosas, meto la ropa que lavé anoche en mi maleta, cojo mi bastón, apoyado al lado de la puerta y salgo sin mirar atrás. No hay ni una nube en el cielo, el sol calienta con fuerza el valle, una brisa fresca levanta los ánimos y yo observo el paisaje calmado, sin prisas, no volveré a pisar este lugar, o no lo volveré a pisar en mucho tiempo, inspiro profundamente y doy mi primer paso del dia hacia lo inhóspito, una vez más. Paso a paso, día a día he salvado una larga distáncia, el lugar dónde empecé quedó ya muy lejos como para volver atrás, mi destino, aún me es desconocido. En este tiempo han pasado muchas cosas, he conocido lugares, gente, emociones, recuerdos, pero inebitablemente todo y todos van quedando atrás, solo estoy yo y mi camino, no sé cuando se terminará. El día pasa tranquilo, mi marcha no se detiene, cruzo páramos hiermos, campos de cebada dorada de medianos de verano (es curioso, este cereal se vuelve dorado como la bebida que se saca de él), valles frescos, con rios serpenteantes entre las laderas de las montañas que lo forman, sus aguas fluyen frescas, impasibles ante el calor veraniego. A veces querria ser uno de esos rios, su camino está perfectamente marcado, se ha forjado entre las rocas y las tierras durante siglos, naciendo en alguna montaña, terminando en compañia de otros iguales suyos en alguna playa lejos de su lugar natal, sus aguas fluyen tranquilas pero sin pausa, no se detienen hasta llegar a su destino final. Del mismo modo que el tiempo tampoco se detiene, por mas que intentemos que lo haga, el tiempo pasa a su ritmo, impertérrito de cuanto esfuerzo intentemos hacer para que se detenga, un día te despiertas y te das cuenta de que todo lo que habias hecho hasta ahora habia sido derrocharlo, pero el tiempo no es una cosa que se pueda malgastar. Puedes aprovecharlo mejor o peor, pero siempre acabas sacando una lección, el tiempo es un maestro que no te espolea para que aprendas, todo llegará, en su debido momento. El sol sigue su curso, desde el alba hasta la puesta, y yo camino bajo él, acaba otro dia y aún no he alcanzado mi destino. Pero si he sacado algo en claro de todo esto, mi camino no lo ha marcado nadie aún, mis pisadas son el camino que voy creando paso a paso, día a día, sin pausa pero sin prisa, lo que queda atrás es el pasado, y lo que debe venir aún no lo sé, solo tengo que seguir andando por mi propio camino, hasta dar con mi destino.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

PD.: La canción del día de hoy es a petición de un compañero caminante, va por ti "colega de los cómics"!


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