
El tiempo pasa, éste es un hecho irrefutable que ninguno de nosotros podremos núnca negar. Las cosas cambian con el tiempo, dónde una vez hubo un bosque, ahora hay un campo de cultivo. Dónde una vez hubo un campo de cultivo, ahora hay una urbanización y dónde una vez hubo una urbanización, ahora hay unos escombros que posteriormente cambiarán a Diós sabe qué.
El tiempo pasa y las cosas cambian, y así también cambian los sentimientos, el tiempo siempre pone las cosas en su lugar, y naturalmente a su debido tiempo. El recién nacido amor fué una vez tan fuerte que nádie se atreveria a pronosticar su fin, con el tiempo se torno en rutina, y la rutina acabó con una bella relación, la cual se convirtió en odio, y al tiempo, en paz.
El tiempo es un elemento implacable, un pequeño error en un momento puede transtornar el futuro de forma colosal, el tiempo es el ávatar del todo y de la nada, caos y orden, y tan solo los virtuosos poseedores de la paciencia són capaces de afrontarlo sin temor, esperando infinitamente su momento para cumplir sus ambiciones. Yo no formo parte de ese grupo de afortunados, pero si que me esfuerzo para ser cada día más paciente, porque si una cosa sé es que las prisas y la impaciencia no me servirán de nada si mi rival es el tiempo.
PS: Feliz Navidad!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario