
Mira como ha crecido, mira cuan grande se ha hecho ahora que le he dejado, mira cuan imponente se ha tornado con el tiempo, ¿quién controla a quién? ¿Soy yo el que tiene el control? ¿O es él? Mi otro yo, ese mónstruo sin forma que habita en mi corazón, ha crecido lo suficiente para arrebatarme el control en ciertas ocasiones. Él es el ejecutor de mi moral, el portador del peso de cumplir mis ambiciones y mi consciencia, entonces ¿Qué soy yo? Yo soy su creador, su imagen y su continente. Yo soy él y él soy yo, porque yo soy Ego y Ego soy yo.
(Ego: se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos. Yo en latín.) Wikipedia (R)
Cambiando de tema, ¿a quién le gusta ser tratado como una mascota o como el comodín de toda conversación o como un jarrón para decorar? Porque a mi no, me revuelve las tripas pensar que aun creyendo que puedo distinguir la hipócresia me de cuenta de que no soy capaz, creyendo que puedo confiar en alguien y resulta que solo soy su maldita obra de arte, su pequeña colección de cultura, algo que puede enseñar pero no se puede tocar. Y me doy cuenta de que tu has sido así, oh si, has sido así, me has utilizado para quedar bien, y no me apetece seguir siendo utilizado, y menos por alguien sin escrúpulos que se ha contruido una mascara para esconderse de sus temores, una máscara tan perfecta que engaña a los que pueden ver debajo, porque tu no eres lo que hay debajo, tu eres lo que se ve a simple vista, esa máscara que enseñas es lo que realmente eres: Nada.
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